martes, noviembre 24, 2009

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-No maltrate las señales-  vi muchos anuncios que decían lo mismo a lo largo de la carretera
-Y sin embargo hacemos lo contrario ¿no? maltratamos hasta acabar con las espinas
Hacia tanta niebla en la madrugada que pensé -ya quedamos aquí- e imagine escenas trágicas,
-¿Trágicas como?-
Un encontronazo con otro camión, un puerco obeso cruzando, culpable regordete que me llevaría a la tumba,
hice una lista mental de los amigos que irían al funeral, lo que pasaría a mi cuarto, me angustie de pensar que mis objetos personales se quedarán sin uso o cayeran en gente incorrecta y los dejaría morir, pero ya basta,
me gusta tu nombre, me encanta estar aquí, en este cuarto, modesto, con tu esencia rodeandome, tus libros
amontonados a medio leer, no te decides cual terminar primero, te gusta oler las frutas de la selva en brasil,
corretear leones con nativos de africa, o encerrarte en los pensamientos de algún escritor no tan conocido trágico... no te entiendo, yo soy más sencilla... puedo estar toda la noche recostada aqui entre tus piernas, observarte leer, con ese disco de Miles Davis, hermosas melodías recomendación de aquel chico que conocí en ese concierto esporádico en el que no estuviste... puedo estar aquí, sin añorar ser la ama de casa prototipo,
sin exigirte una cama king size para descansar mejor, estoy feliz de tejer una historia de amor, pasión, deseo, culpa, lágrimas, sangre, pelos, olores, abrazos, enojos y risas cada noche y cada fria o calurosa mañana...
-Hoy estas muy inspirada, ¿que te pasa?
Nada (ella miente) que flojera levantarme mañana de esta tibia cama, flojera de trabajar, flojera de pensar que si no lo hago no tendré dinero para los gastos, flojera porque tengo ganas de ir al baño y no quiero hacer el esfuerzo, flojera de pensar que las cosas que valen la pena cuestan uno y la mitad del otro, hueva de pensar en tantas cosas... Astor mi querido Astor... 
Me encontré con Emmanuel en este último viaje, recorrimos las calles, nos pusimos al tanto, él sigue igual
sus encuentros fugaces, de cama en cama, sin preocuparse por las consecuencias, entramos a una sex shop,
¡querido! ¿que crees? ¡comparamos nuestras experiencias!
-¿Ah sí? y que tal como quede
¡Te compare con la Torre Eiffel!
-Muchas gracias... lo tomare como un cumplido-
Querido, ¿aún recuerdas a tu ex-novia, aquella que conociste en el camión en Cd. Victoria? enigmatica vestida toda de negro, me contaste que intercambiaron miradas, salieron y poco a poco todo se desmorono...casi no me has contado nada... pero su partida te dejo vacío, te confieso que desde que no la tienes, ya no eres el mismo, no solo murió ella, también tu, eres un muerto en vida, cuando te conocí tenías esa mirada inquietante, hablabas más, contabas tus sueños, ¿te acuerdas de la revista con instrucciones sobre como leerla al final? ¿recuerdas esa librería en esa plaza a la que fuimos...? ya no te acuerdas de nada, sin embargo recuerdo cuando me invitaste a la obra de Tlatelolco 68 dentro de ese edificio en medio del complejo universitario abandonado, entré con desconfianza, papeles pegados con citas incoherentes, subí las escaleras, a un lado de los pasillos los actores con dedo en la mano, me indicaron que no hablara, continúe al último piso y ahí estabas, toda una imagen brillante, concentrado en tu guitarra, concentrado en la obra, tu pelo café, ¿dónde estás ahora?

2 comentarios:

Ro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fando dijo...

Un buen escrito y un fantástico acompañamiento visual